México DF, noviembre 10 de 2011. Cada año, la repartición de los recursos del presupuesto federal es un galimatías que se enreda aún más al final del sexenio. Con las elecciones en puerta, las prioridades del gobierno obedecen más a intereses políticos que a las necesidades sociales. Todos aquellos programas que no se consideran redituables en términos electorales pasan a segundo plano. Es el caso de programas de salud, como el del control de la epidemia de VIH, o de los programas destinados a equilibrar las desigualdades sociales, como los destinados a paliar las desventajas de las mujeres. La propuesta de Presupuesto Federal 2012 no sólo no propone incrementos en estos rubros sino que en términos reales significa reducciones a las partidas señaladas, como si los problemas que se intentan resolver también se hubieran reducido, lo que no es el caso. Las infecciones por VIH no han disminuido, la mortalidad por sida no se ha abatido grandemente, los índices de violencia hacia las mujeres están a la alza y las tasas de mortalidad materna tampoco se han abatido, por citar sólo algunos casos. No se pueden cumplir metas comprometidas ni enfrentar problemas sociales crecientes con presupuestos reducidos o, en el mejor de los casos, inmodificados. Sólo la sensibilidad de las y los legisladores, como ha ocurrido en otros años, puede enderezar la agenda de prioridades del Ejecutivo federal. De lo contrario, lo que nos espera es la simulación y la retórica declarativa de funcionarios públicos a la hora de entregar cuentas. *Publicado en el número 184 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 3 de noviembre de 2011 |
Miércoles 23 de noviembre de 2011, p. 36
Miles de maestros de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas se manifestaron ayer en rechazo a las políticas educativa y laboral del gobierno del presidente Felipe Calderón, a quien acusaron de pretender privatizar el sector mediante la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE).
Con paros, marchas, mítines, bloqueos viales, toma de edificios públicos y casetas de peaje, los mentores atendieron el llamado al Paro cívico nacional por la defensa de la educación pública y el empleo.
Exigieron la salida de la cacique
Elba Esther Gordillo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y mejor servicio del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste).
En Oaxaca, los 73 mil docentes adheridos a la sección 22 del SNTE marcharon y bloquearon vialidades en la capital y las principales ciudades del estado.
Cerraron los accesos a dependencias estatales y federales, así como tiendas departamentales y de autoservicio, y tomaron casetas de cobro, entre ellas la ubicada cerca del municipio de Coixtlahuaca.
En el Istmo de Tehuantepec, unos 13 mil maestros cerraron carreteras en los municipios de Salina Cruz, Tehuantepec, Ciudad Ixtepec, Tapanatepec y Matías Romero, lo que incomunicó esa región con la capital de Oaxaca, Chiapas y Veracruz.
Cientos de autobuses, camiones y automóviles particulares quedaron varados. El paro dejó sin clases a un millón 300 mil alumnos de 13 mil planteles de prescolar, primaria, secundaria y educación media superior.
En Guerrero, unas 10 mil personas efectuaron movilizaciones simultáneas en Chilpancingo, Tlapa de Comonfort, Acapulco, Ciudad Altamirano e Iguala, convocadas por el Frente de Masas de Guerrero, que aglutina a más de 30 organizaciones.
En Tlapa, unos 500 campesinos, profesores de educación indígena y miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) bloquearon las salidas de las vías que comunican esa demarcación con Chilpancingo, Puebla, Metlatónoc y Marquelia.
Exigieron la cancelación de la ACE, la salida del Ejército de las comunidades de la región, castigo a los culpables de asesinatos y desapariciones en años recientes, y la liberación de presos políticos.
En el puerto de Acapulco, un grupo de mentores bloqueó las entradas a la Secretaría de Educación estatal y al Issste, donde denunciaron falta de medicamentos, personal y disponibilidad de camas.
Pidieron mejorar los servicios que ofrece la institución y que las pensiones de los trabajadores jubilados se calculen de manera adecuada.
Unos 300 maestros de los seis planteles del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos de Guerrero suspendieron labores para exigir la destitución del director general de ese sistema, Mauro García, a quien acusan de incumplir el contrato colectivo de trabajo. Unos 2 mil 600 alumnos se quedaron sin clases.
Por separado, un centenar de campesinos de los bienes comunales de Cacahuatepec, en la zona rural de Acapulco, se plantaron en el palacio federal para denunciar corruptelas de los supervisores del Procampo.
En Chilpancingo, Minervino Morán, dirigente del Frente de Masas, encabezó a unas 3 mil personas que marcharon al palacio de gobierno. Nadie los atendió y en protesta bloquearon la Autopista del Sol de las 14 a las 16 horas.
En Morelia, Michoacán, marcharon más de 7 mil integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes realizaron un mitin frente al palacio de gobierno para exigir abasto de medicinas, la derogación de la Ley del Issste y rechazar la ACE.
Encabezados por su dirigente, Jorge Cázares, tomaron la Secretaría de Educación de la entidad. Unos 40 mil mentores no laboraron, en perjuicio de al menos 800 mil estudiantes.
Más tarde, cientos de miembros del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo marcharon en solidaridad con el Sindicato del Poder Judicial del estado, que demanda mejores condiciones de trabajo.
En Chiapas, miles de maestros del bloque democrático de la sección 7 del SNTE suspendieron labores y durante siete horas bloquearon varias carreteras del estado, en demanda de la salida de Elba Esther Gordillo de ese organismo y la cancelación de la ACE.
Manuel Mendoza Vázquez, dirigente regional del Bloque Democrático en los Altos de Chiapas, demandó que se emita la convocatoria para el relevo de la dirigencia de la sección 7, donde Gordillo “impuso charros”.
Octavio Vélez Ascencio, Hiram Moreno, Sergio Ocampo Arista, Héctor Briseño, Ernesto Martínez y Elio Henríquez




