Guillermo Montalvo Fuentes México DF, noviembre 15 de 2011. Debido a la invisibilización del género en la respuesta al VIH/sida, y al trato discriminatorio por parte de las instituciones de salud, algunas mujeres VIH positivas pueden llegar a sentirse como “sujetas de desecho”; así lo reveló un estudio realizado por Ana Amuchástegui, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Al participar en el 5to Encuentro Universitario sobre VIH/sida. Detección, atención y prevención en grupos vulnerables, Amuchástegui dijo que la investigación, hecha en colaboración con el Grupo de Información en Reproducción Elegida, consistió en recolectar testimonios de mujeres seropositivas, de 17 a 60 años de edad de distintas partes de la República Mexicana. De acuerdo con Amuchástegui Herrera, el estudio arrojó que las mujeres con VIH experimentan cuatro formas de exclusión en el país: cultural y de construcción social, la cual asocia a las mujeres seropositivas con la “promiscuidad”, a tal grado que las “santas” no se identifican con el virus; institucional, pues no se les reconoce en las políticas públicas; exclusión en la atención médica por parte del sistema de salud y exclusión política, ya que no cuentan con una identidad colectiva y politizada como la que sí tienen otros grupos, por ejemplo los hombres con VIH del movimiento gay. Para contrarrestar esa situación, la investigadora subrayó la necesidad de elaborar un “análisis feminista”, el cual ayude a que este grupo poblacional sea tomado en cuenta en la respuesta a la epidemia. Misoginia institucionalizada por parte del Censida Al respecto, Pedro Morales Aché, director de Medilex, Consultoría Médico Legal, afirmó que en el sistema de salud mexicano, las mujeres con VIH están consideradas como un “daño colateral”, por lo que no se les da la atención necesaria. En este sentido denunció la “misoginia institucionalizada” por parte de algunas dependencias y organismos, entre ellos el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (Censida). “Pareciera que el Censida minimiza a la mujer, concentrando sus esfuerzos en prevención en grupos como los hombres que tienen sexo con hombres; aquí no se trata de empezar una batalla por los recursos, sino de darle la importancia debida a las necesidades de todos los grupos afectados por la epidemia”. Si bien, Morales Aché, no dejó de reconocer la posible eficacia de campañas como la que actualmente promueve la detección del VIH en mujeres embarazadas, puntualizó que el sistema de salud mexicano debe dirigir su atención a todas las mujeres por igual, pues de lo contrario, se podría que sólo quienes están embarazadas son merecedoras de atención, lo que se traduciría como una replicación de estereotipos de género”. Mujeres y VIH, algunas cifras Aunque no estuvo físicamente en el 5to Encuentro Universitario sobre VIH/sida, espacio donde los ponentes anteriores dieron sus puntos de vista en torno al tema, Patricia Volkow, experta del Instituto Nacional de Cancerología, manifestó su preocupación a través de una videoconferencia. Para Volkow Fernández, la epidemia del VIH es un “huracán destructivo” en el cual, si bien al inicio las mujeres estaban en la periferia “hoy están en el centro de la tormenta, debido a su vulnerabilidad biológica, social, económica y en el sistema de salud”. Según la doctora, n 1986, la relación de casos notificados de sida en México era de 31 hombres por una mujer, datos que contrastan con los 4.5 hombres por una mujer registrados en 2011. Para la especialista la prevención del VIH en mujeres implica también la salud prenatal, sobre todo si se toma en cuenta que el parto vertical es la primera causa de VIH en niños y niñas. “El 35 por ciento de las mujeres con VIH trasmiten el virus a sus hijos durante el nacimiento o la lactancia, además de que el 50 por ciento de los casos diagnosticados en la mujer se dan cuando se investiga primero el caso del VIH/sida en el niño”. En ese sentido, reclamó la falta de un programa “enérgico” para prevenir más casos de VIH por esta vía de transmisión”. |
Viernes 2 de diciembre de 2011, p. 3
El estigma, la discriminación, la escasez de recursos y el limitado acceso a la información representan los principales obstáculos
para fortalecer las políticas públicas que buscan detener y reducir la propagación del VIH/sida, así como garantizar el acceso universal al tratamiento, señaló el Grupo Intergubernamental sobre Diversidad Sexual en México.
En un pronunciamiento firmado por las dependencias gubernamentales que conforman ese grupo, se aseguró que dichos obstáculos ponen en peligro de regresión los avances de México
en la respuesta a la pandemia.
En el documento –emitido por el Día Mundial de Lucha contra el Sida (o Día Mundial de la Respuesta ante el Sida)– se subrayó que los mexicanos continúan discriminando a seropositivos, pues de acuerdo con datos oficiales casi 36 por ciento no compartiría vivienda con alguien que padezca esa enfermedad.
Por lo anterior, el grupo –formado por los consejos nacionales para Prevenir la Discriminación y para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida), la Comisión Nacional para Prevenir la Violencia contra la Mujer, el Instituto Nacional de las Mujeres, la Secretaría de Educación Pública, el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado– apremió a combatir el estigma, la discriminación, la misoginia, el machismo, la homofobia y la violencia sexual en el país.
“Las instituciones que integran el Grupo Intragubernamental de Diversidad Sexual en México consideramos que, para dar respuesta efectiva al VIH –que de acuerdo con el Programa conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) ha tocado a 34 millones de personas alrededor del mundo–, es urgente continuar y fortalecer las acciones encaminadas a combatir estigma, discriminación, misoginia, machismo, homofobia y violencia sexual, así como ampliar las acciones sobre salud sexual y prevención en la materia dirigidas a trabajadoras y trabajadores sexuales, migrantes, indígenas, personas con discapacidad, en reclusión y hacia usuarios de sustancias sicoactivas, ya que estos factores son determinantes para lograr cero infecciones y muertes por VIH en el país.”
Detener y reducir la propagación de esta enfermedad y el acceso universal al tratamiento para los enfermos son parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que todos los estados integrantes de la ONU deben cumplir en 2015.
Los firmantes del pronunciamiento resaltaron que el estigma y la discriminación contra los seropositivos se reflejan en los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010, la cual señala que 35.9 por ciento de las personas no estarían dispuestas a permitir que en su casa viviera una persona con VIH/sida.
Agregaron que el estudio muestra también que a menor escolaridad la percepción de igualdad y tolerancia disminuye: 40.1 por ciento de las personas entrevistadas que tienen estudios de primaria o menos dijeron que no vivirían con una persona con VIH, en tanto que se pronunció en el mismo sentido 7.7 por ciento de los que tienen nivel licenciatura o posgrado.
“En respuesta al virus, adoptamos el lema mundial de Onusida para este primero de diciembre, ‘Logremos el cero’, que busca cero nuevas infecciones por VIH, cero muertes por sida y cero estigma y discriminación, además de la modificación de la denominación de la efeméride, atendiendo a la recomendación y acuerdo de la comunidad internacional, de emplear un lenguaje que no esté ligado a contextos de violencia; por ello se designará a partir de este año como Día Mundial de la Respuesta ante el Sida.”
De acuerdo con datos de Censida, desde 1983 en México han sido notificados 149 mil 883 casos de VIH.
“Frente a estas cifras y ante la necesidad de ‘lograr el cero’ consideramos urgente homologar la legislación federal y estatal con lo establecido en instrumentos internacionales, ampliar y articular los recursos institucionales y las acciones de prevención en los distintos niveles y órdenes de gobierno, así como consolidar acciones coordinadas con la sociedad civil, a fin de que en México se garanticen plenamente los derechos y la dignidad de las personas que viven con VIH, a través de la educación, la información y el acceso a servicios de salud libres de estigmas y de discriminación”, expresaron las dependencias.



