Guillermo Montalvo Fuentes Foto: Guillermo Montalvo Fuentes México DF, julio 18 de 2011. “Mi esparcimiento son las mujeres, y mujer que me gusta, mujer que se lo digo... ¡Usted me gusta¡ Tiene muy bonitos pechos. ¿Se los puedo tocar?”, así recordó la periodista Sanjuana Martínez la proposición que le hizo el general retirado Carlos Bibiano Villa, durante la entrevista que le realizó hace unos meses en Torreón, Coahuila; una anécdota con la que ejemplificó el sexismo y machismo al que se enfrentan las mujeres que, como ella, ejercen el periodismo. Aunque finalmente respondió a la pregunta con una indignada negativa, Martínez subrayó que este tipo de hechos son muy comunes dentro del ámbito periodístico, no sólo por parte de los hombres, incluidos los jefes o compañeros de redacción, sino también por parte de las mismas mujeres. Para la autora de libros como “La cara oculta del Vaticano”, el sexismo se hace presente desde el momento en que se les asigna a las periodistas la fuente o sección de trabajo, que por lo regular, afirma, es la de sociales, espectáculos o cultura. “Las mujeres tienen que opinar pero de chismorreo, de cosas frívolas, cuidado quieras hablar de política o de temas que requieran de análisis complejos, porque entonces ya no se te permite. Recuerdo que en mis inicios una de las fuentes que quería cubrir era “guerra”, y la respuesta que recibí fue 'no, porque eres mujer'. Al respecto, la periodista Lydia Cacho señaló que, a diferencia de los hombres, ellas tienen que sustraerse de su “ser mujer” para sobrevivir en este medio, además de que investigar como reportera es más difícil que hacerlo como reportero. “Recuerdo que al estar en Camboya, como parte de una investigación sobre trata de niñas y adolescentes que hice para uno de mil libros, la única opción que tuve para entrar a los sitios donde las tenían, fue hacerme pasar por bailarina o trabajadora sexual, lo que implicó un mayor riesgo; en cambio un hombre, como cliente, pudo haber pasado sin problema”. De acuerdo con Cacho, otra de las ideas sexistas que acompañan a las mujeres en su paso por la labor periodística es la que consiste en suponer que no piensan por sí mismas, sino que reciben ayuda de los hombres, novios, amigos, o padrinos, quienes las llevan al lugar en el que están. “Se piensa que la mente brillante detrás de una mujer es un hombre, en cambio, la mente estúpida detrás de un hombre es la de una mujer”, explicó la periodista. Por su parte, la columnista Katia D'Artigues señaló que una mujer siempre está bajo sospecha en los medios de comunicación, pues se supone que con alguien “se acostó” cada que alcanza un logro profesional. Sin embargo, para erradicar no sólo este, sino cualquier tipo de discriminación, la periodista se dijo convencida del papel que juegan los medios de comunicación. “¿Por qué no es nota de primera plana el acoso sexual en contra de una mujer? ¿Por qué no es nota de primera plana la discriminación hacia las parejas del mismo sexo que no tienen los mismos derechos, como cualquier otra pareja, ante las instituciones de seguridad social? Sencillo, porque los medios de comunicación no nos tomamos en serio la defensa de los derechos humanos”. A pesar de esto, las periodistas reconocieron que son precisamente las mujeres quienes más trabajan los llamados “temas escabrosos”, tales como delincuencia organizada, redes de prostitución infantil o pederastia clerical, algo que las mantiene constantemente “al borde del precipicio”. “Estar en el precipicio es el lugar que hemos elegido. Cuando trabajamos temas terribles como los que hemos trabajado hay días buenos y días malos, en los que llegas a pensar ¿'de qué sirve todo lo que estoy haciendo?', pero finalmente te respondes “sí sirve”, porque es el camino que hemos elegido, para mejorar este país, para que sea más democrático, tolerante, donde se respete los derechos humanos de todas y todos y donde podamos vivir en paz”. La conferencia en la que participaron las periodistas llevó por nombre “Así o más liosas”, moderada por “la cabaretera” Ana Francis Mor, y tuvo lugar en el Centro Nacional de las Artes, como parte del Noveno Festival Internacional de Cabaret “Sobrebebiendo el Sexenio”. |
Jueves 21 de julio de 2011, p. 37
El huracán Dora alcanzó ayer la categoría 4 en la escala Saffir Simpson; se desplaza paralelamente a las costas del Pacífico mexicano en dirección sur-noroeste, por lo que el Sistema Nacional de Protección Civil decretó alerta desde Lázaro Cárdenas, Michoacán, hasta Cabo Corrientes, Jalisco, informó el Servicio Meteorológico Nacional.
Es el segundo huracán intenso de la temporada 2011 en el Pacífico y se ubica 375 kilómetros al suroeste de Lázaro Cárdenas y 530 al sur de Cabo Corrientes. Presenta desprendimientos nubosos fuertes hacia costas de Michoacán, Colima, Jalisco y el occidente de Guerrero.
Dora ocasiona vientos hasta de 220 kilómetros por hora y olas hasta de cuatro metros en las costas de Guerrero y Michoacán, cerca de Colima y Jalisco.
También favorecerá nubosidad y lluvias de muy fuertes a intensas en Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco, principalmente en zonas serranas.
Aunque no se prevé que el meteoro toque tierra, en el sur de la península de Baja California se recomendó extremar precauciones, principalmente por el oleaje y las lluvias.
Las autoridades suspendieron las actividades costeras y marítimas en un radio de 180 millas de las costas de Colima, Michoacán, Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
De acuerdo con los procedimientos del Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales, Colima, Jalisco y Michoacán se encuentran en alerta amarilla; Guerrero, en alerta verde de acercamiento, y Oaxaca, en verde de alejamiento; Nayarit e Isla Socorro están en alerta azul.
El director de Protección Civil de Colima, Melchor Ursúa Quiroz, informó que se espera que Dora se acerque a las costas del estado la mañana del jueves, por lo cual se instalaron 220 albergues con capacidad para atender hasta 29 mil personas. El puerto de Manzanillo fue cerrado a la navegación menor.
La madrugada del miércoles una tormenta causó inundaciones y daños en colonias residenciales y populares de la zona metropolitana de Guadalajara. Decenas de habitantes de Zapopan, Tonalá y Tlajomulco fueron desalojados.
En Tonalá las lluvias recientes han afectado al menos 87 viviendas en las colonias 20 de Noviembre, Leyes de Reforma, Hortaliza, Loma Bonita y Educadores Jaliscienses.
Campesinos y ganaderos de Ahuacatlán, Nayarit, reportaron que sus parcelas de caña de azúcar, maíz y sorgo fueron devastadas por la corriente de un río cercano que estaba seco, pero con las lluvias recientes creció y arrasó con reses, cerdos, chivos y otros animales domésticos.
Las localidades más afectadas por la crecida fueron Santa Isabel, Tetitlán y Uzeta, dijo Nicho Arce, criador y propietario de una granja porcícola.
El campesino Eulalio Ayón dijo que sus parcelas quedaron cubiertas por una gruesa capa de lodo y perdió su cosecha.
Mientras, protección Civil de Nayarit abrió 465 albergues.
Dora sólo provocó lluvias y encharcamientos en la zona costera de Michoacán, informó protección civil de Lázaro Cárdenas. En Morelia, 12 viviendas sufrieron afectaciones y sus moradores fueron trasladados a un refugio. Tres adultos y un bebé sufrieron lesiones menores.
Los aguaceros en Sinaloa afectan los cultivos de maíz y podrían provocar una nueva crisis agrícola estatal, alertó Rafael Uriarte Quiroz, presidente de la Unión de Industriales de la Masa y la Tortilla. El maíz se está cayendo por la humedad y mucho no se ha cosechado porque apenas está empezando; lo mismo pasa con el sorgo
, dijo el también diputado local priísta.
Protección Civil de Chiapas informó que 35 rescatistas con equipo especializado buscan a Reynaldo Daniel Gómez Alfaro, de 22 años, quien el sábado fue arrastrado por el río La Florida, en el municipio La Independencia, a 150 kilómetros de San Cristóbal de las Casas.
El organismo informó que, debido a las fuertes lluvias ocasionadas por la onda tropical número 10, se mantiene la alerta amarilla en la zona norte de la entidad.
Fabiola Martínez, reportera; Juan G. Partida, Javier Valdez, Juan C. Flores, Myriam Navarro, Ernesto Martínez y Elio Henríquez, corresponsales




