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martes, 26 de enero de 2010

Con peregrinación y misa, celebran 50 años de la ordenación de Samuel Ruiz

Indígenas agradecen al obispo emérito que mantenga las denuncias contra atropellos

Con peregrinación y misa, celebran 50 años de la ordenación de Samuel Ruiz
Elio Henríquez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 26 de enero de 2010, p. 11

San Cristóbal de Las Casas, Chis., 25 de enero. Unos 8 mil católicos, en su mayoría indígenas, participaron en la peregrinación y la misa con la cual el obispo emérito de esta ciudad, Samuel Ruiz García, celebró hoy sus 50 años de ordenación episcopal.

Con mantas con su imagen, pancartas de apoyo y gratitud, música tradicional y vivas, los creyentes, procedentes de las 54 parroquias de la diócesis local, expresaron su agradecimiento al llamado Tatic (padre, en tzeltal) por los 40 años de trabajo pastoral como titular de la demarcación religiosa (1960-2000).

En su homilía, Ruiz García invitó a la comunidad católica a seguir intensificando esta marcha sin descanso, acompañando en su tierna conversión a los pastores, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas; agradeciendo al espíritu que está iluminando el caminar de don Felipe (Arizmendi Esquivel, obispo titular de San Cristóbal) y don Enrique (Díaz Díaz, auxiliar), a los miembros de una generación episcopal de una etapa que ahora deja su cosecha y donde se resiembra.

Samuel García, de 85 años, dijo que será el juicio final ante el cual tengamos que dar la respuesta por nuestra vida de servicio, para ver si fuimos verdaderamente levadura inserta en la masa, y sal que trató de darle sabor al mundo, y no convertirse en algo (sin) sabor para ser tirado y pisoteado en las calles.

Agregó: el Señor nos ha concedido descubrir una tarea de iluminación que no solamente repercutió en nuestra comunidad local y nacional, sino que sigue teniendo dimensiones internacionales.

Foto
Samuel Ruiz García, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, durante la misa celebrada en esa ciudad chiapanecaFoto Moysés Zúñiga Santiago

Provenientes de los Altos, la frontera y el norte de Chiapas, los indígenas entraron al centro de la ciudad en ordenada peregrinación por el poniente, el sur y el oriente para converger en la plaza Catedral, donde se ofició la misa.

Bajo un fuerte sol, portando estandartes de la Virgen de Guadalupe, banderas mexicanas y de colores, así como palmas y flores; al ritmo de tambores, pitos y arpas y otros símbolos indígenas, los católicos expresaron su reconocimiento a Samuel Ruiz, quien nació en Irapuato, Guanajuato.

Gracias por continuar su trabajo, denunciando los atropellos contra los empobrecidos indígenas y sus derechos humanos, decía una de las mantas que tenía su imagen. Cuando llegaron a la plaza Catedral se escuchó el grito: queremos obispos al lado de los pobres.

A las 11 de la mañana, cerca de 100 sacerdotes, seguidos de varios obispos, entre ellos el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Víctor Corral, salieron de la catedral hacia el altar que se colocó frente al templo. A su paso por entre la multitud, el Tatic, que iba hasta el final, era tocado por los indígenas en los brazos, los hombros y la espalda.

Cuando llegó al altar los creyentes le cantaban Las Mañanitas. Ya lo esperaban allí el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Rogelio Cabrera, en representación del consejo de presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana, y obispos de varias ciudades, entre ellos Raúl Vera, de Saltillo, Coahuila.

Arizmendi Esquivel le entregó en un cuadro la bendición apostólica que le envió el papa Benedicto XVI

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