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lunes, 15 de agosto de 2011

Seis Corazones, Tres Destinos

Seis Corazones,

Tres Destinos

Historia original y adaptación de:

Alfonso Estrada Rocha.

Basada en la Novela “Vidas Virtuales”

Del mismo autor

C A P I T U L O C I N C O

Ya es tarde, en casa de los Solís terminan de cenar. Kénia se limpia los labios cabizbaja mientras su hermano Abraham la mira con reproche comenzando a sacar conjeturas por lo que pasó en la tarde. Sus conclusiones poco a poco le hacen comprender el estado de su hermana pero no quiere decir nada hasta no estar seguro.

Don Aarón comenta a Danna sobre la fiesta de despedida de soltero que Abraham le va a organizar a Erick. La chica lo abraza con agradecimiento pensando que es un síntoma de buena disposición de su primo. Kénia se levanta y sin decir palabra se encierra en su pieza ante la extrañeza de sus padres y prima (menos de su hermano que analiza cada uno de sus movimientos).

Momentos después, Kénia extrae de entre sus libretas una revista gay, donde lee el artículo sobre lesbianismo, con interés ve las fotos de hermosas mujeres exuberantes desnudas que se acarician y besan entre sí, como se tocan sus vaginas, sus pechos, sus curvas femeninas.

Kénia se levanta, se despoja de sus prendas frente al espejo del tocador para mirar su propio cuerpo. Con suavidad recorre sus pechos, sus pezones, su plano vientre y sus nalgas redondas, blancas. Cierra los ojos visualizando a Danna y ella caminando por unos jardines tomadas de la mano y sonrientes, se ve acariciar el rostro de su prima que se deja querer.

Sin fuerzas Kénia se hinca en el piso presa de sus confusos sentimientos, violentamente excitada mientras de sus manos resbala la revista.

En Acapulco Guerrero en el “Tavares”, la pista del lugar se ilumina de luces neón ante la presencia de varias teiboleras que arrancan los aplausos de la jauría de hombres que les avientan billetes. Tras el escenario Vera ya lista observa a sus compañeras a punto de entrar a su número, cuando es tomada del brazo por Sócrates quien le indica necesitan hablar.

Vera le pregunta que sucede, Sócrates le comenta que una de las chicas faltó hoy y necesita que haga un número de lesbian- show con una chica nueva que acaba de arribar al bar. Vera se muestra renuente, pero Sócrates le indica que si lo apoya, le pagará el doble esta noche.

Sabedora de las necesidades por la salud de su madre y de sus estudios y los de su hermano, Vera toma aire y acepta.

Sonriente Sócrates le da un beso y la lleva a camerinos a presentarle a la nueva compañera. La sorpresa de Vera no tiene límites cuando el dueño le presenta a “La sensual Zita” quien vestida en diminuto bikini y con la piel llena de aceite no es otra más que Rita su compañera del Tecnológico.

Zita (Rita) sonríe divertida ante la confusión de Vera.

En México, Gerardo va a dejar a René hasta la puerta de su departamento tras pasar un buen rato en la intimidad. Dentro del auto tomados de la mano prometen verse en los próximos días, ambos se miran a los ojos y muerden sus labios reprimiendo el instinto de besarse al pasar todavía gente por la calle. René desciende del auto y entra.

En la sala del departamento, se encuentra con Osmar que para variar está en plena exploración carnal con Selene .Sin pena ambos lo saludan, la chica con provocación sin que vea su novio muestra sus abultados senos al descubierto a René. Éste se retira dejando a la pareja que continúa con el “numerito”.

En Acapulco, Vera no sabe cómo reaccionar ante la inesperada noticia. Pero no tiene tiempo de pedir explicaciones a Rita ya que ambas son empujadas literalmente al escenario por Sócrates al llegar el momento de su número musical.

La pista del “Tavares” queda a media luz, una melodía sensual se escucha, cuando en el fondo aparecen Vera y Zita (Rita) que con movimientos sensuales inician el baile erótico. Las notas de “llorando se fue” una vieja melodía de Kaoma rompen el sutil silencio.

La música hace vibrar los sentidos de Vera quien con delicadeza pasa sus manos sobre su moreno cuerpo, acariciando con vehemencia su ombligo, resbalando hasta su zona vaginal encima del bikini. Excitada ante esto, Zita (Rita) se acerca al parejo tomando con delicadeza la cintura de Vera, moviéndose ambas al compás de la vieja lambada. Los gritos y bramidos de los hombres presentes no se hacen esperar.

Zita (Rita) y Vera bailan entre sí, se comienzan a tocar mutuamente entre las dos, con delicadeza Vera toma el rostro de su compañera de baile y, sin quitarle la vista de frente, acerca sus labios carnosos a los de Zita (Rita) quien corresponde al beso lésbico. Zita (Rita) toca los senos de Vera quien lanza un leve quejido de placer. El ambiente se enciende ante esas dos diosas de carne morena que logran arrancar los gritos y las hurras de esos hombres anónimos que por esos pocos minutos se transportan al paraíso de sus fantasías masculinas.

Al final de la canción y quedando desnudas sobre la pista, Vera y Zita (Rita) se besan con sincero placer ante la satisfacción de Sócrates quien mira satisfecho todo.

En el firmamento el cielo está despejado, se dejan ver las estrellas (cosa rara en la Cd. de México) y el paso de algún avión que surca la oscuridad.

Desde su trabajo en la recepción Alonso recuerda el momento en que Gerardo y él se besaron con dulzura, enciende el radio tocando la misma canción que oyó aquella vez en su cuarto.

Suspira romántico embargado por el ambiente, mismo sentimiento que se enlaza con Gerardo que desde su casa sigue aún despierto recostado en la cama. Recuerda los maravillosos momentos pasionales que vivió con René y la ternura de Alonso, se escucha desde su despertador la misma canción.

Al igual que ellos René recuerda los momento en que amó a su pareja hace unas horas, preguntándose a sí mismo cuando llegará el día de gritar el amor que ellos se tienen a los cuatro vientos. Casualmente tropieza con una foto de Gerardo en su cajón misma que acaricia y besa con devoción.

Esos tres hombres desde sus lugares de estancia, sin saber los golpes que les tiene reservado el destino, conectan sus pensamientos a un mismo tono:

La frecuencia del amor.

Pasan algunos días.

Gerardo continua con su doble juego, se sigue frecuentando con Alonso dando inicio a una amistad incondicional al ver los sentimientos nobles del muchacho, comienza a sentirse atraído por él.

De igual forma con René sale a los bares y las discos por las noches. Elena continúa con su apasionada relación con Cárlos desfogando sus deseos y su trabajo en el periódico. Kénia sigue sufriendo al ver cómo crece el amor entre Danna y Erick que afinan detalles para la boda. Aparte tiene que soportar los galanteos de Hugo (amigo de Erick) que se muestra muy interesado con ella.

En la cafetería de la facultad de Ciencias Políticas, Alonso platica con Elena y Nelly los pormenores de su amistad con Gerardo, les hace ver que poco a poco comienza a interesarse y al parecer se puede dar algo más. Contentas las chicas lo abrazan siendo más efusiva Elena mientras lo anima a luchar por sus decisiones. Es tal su expresión que sus compañeros los miran, llega al momento Carlos que cegado por los celos toma de la playera a Alonso asestándole un puñetazo ante la gritería colectiva.

Nelly detiene al agresor con otros alumnos, Cárlos le grita furioso a Alonso que deje a su novia en paz que solo es de ella demostrando su inseguridad, Elena levanta a su amigo que sangra de la nariz llevándolo a enfermería. Nelly tranquiliza al chico recalcando que está cometiendo un error.

Con los Solís, Doña Alina prepara el desayuno, sale del baño Kénia ya vestida secando su cabello, su madre la manda a despertar a Danna para que desayunen y se vayan a la facultad. Kénia camina por el pasillo hasta la pieza de su prima, entra sigilosa viendo a Danna dormir profundamente.

Ante ese cuadro siente una especial sensación de ternura y cariño, traicionada por sus deseos y mordiendo sus labios.

Kénia se sienta al borde de la cama, posa su mano sobre el cuerpo de la chica, siente la tibieza de su temperatura recorre con suavidad sus muslos, sus piernas, su pecho. Al ver que no despierta, acerca su rostro hasta los labios de Danna con intención de besarla.

Repentinamente, Danna abre los ojos aturdida y sorprendida de ver a Kénia.

En la facultad, Elena en la enfermería ayuda al personal a detener la hemorragia nasal de Alonso, apenada le pide disculpas por el arranque de su novio, el chico le dice que es muy agresivo y no se lo esperara y que de hoy en adelante se andará con cuidado de no topárselo.

Momentos después Elena en los patios se encuentra con su novio y le reclama su agresividad .Lleno de celos y rabia Cárlos le grita que si tanto le interesa su “amigote” que se vaya con él y se revuelque con quién le dé la gana. Furiosa Elena le estampa tres bofetadas e indignada le advierte que si no tiene la suficiente confianza terminen su relación. Como respuesta Cárlos toma su morral y se va, Elena corre hacia los baños a llorar de frustración por el pleito.

Con los Solís, Danna mira a Kénia muy cercana a ella, asustada la hace a un lado y pregunta que sucede. Tratando de fingir su estado de ánimo Kénia le acaricia el cabello avisando que es tarde y deben irse. Molesta su prima le reclama el por qué entra de esa manera tan rara y que pretendía hacer; aturdida Kénia sale sin decir más.

Pensativa Danna se endereza y sacada de onda analiza ese comportamiento de su prima, recordando las palabras que alguna vez Erick le dijo:

_¿no será “del otro lado”?.

En su casa Gerardo desayuna con sus padres que le comentan que irán de fin de semana a su ranchito de Querétaro, lo invitan a ir. El hombre les promete a sus padres acompañarlos si el trabajo se lo permite. Gerardo se levanta para ir a su recámara por el portafolios, llega al lugar cuando suena el teléfono y contesta siendo René que le desea buen día. Amoroso Gerardo le manda besos prometiendo verse y cuelga...

Pero lo que no sospechan es que accidentalmente Doña Leonor ha escuchado accidentalmente la conversación desde una extensión del comedor.

Atónita y pálida cuelga el auricular sin dar crédito a lo que ha oído, angustiado Don José se acerca para preguntarle qué pasa. Trata de reponerse la mujer alegando un dolor de cabeza subiendo a reposar a su recámara para evitar ver a su hijo. Ya sola en su aposento, Doña Leonor llora de frustración y dolor ante el crucifijo que cuelga de la cabecera de su cama rogando que la ayude con ese secreto que acaba de descubrir de su hijo.

Ya en la facultad de Contabilidad, Danna llega, se encuentra con Erick éste la abraza pero interroga si tiene algo pues ve su preocupación Confiada la chica le cuenta el detalle que sucedió en la mañana con Kénia. La pareja calla ante ese dilema pero acuerdan en indagar antes que emitir un juicio sobre la chica. Al instante llega Hugo saludando, los chicos se miran entre sí y sin exteriorizar sus motivos de antemano lo abordan directamente:

_Dime una cosa Hugo,¿en verdad te gusta mi prima Kenia?.-indaga Danna.

_¿Por Dios?, hasta la pregunta es necia...

_Qué te parece si nosotros te echamos una ayudadita con ella... ¿Te aventarías a ligártela?-interroga Erick.

Hugo sonríe ante la tentadora oferta de enamorar a Kénia, sin imaginar que es “conejillo de indias” para que los novios salgan de dudas sobre ella.

En la oficina de telecomunicaciones, Iris acomoda unos reportes en los archivos de la compañía cuando accidentalmente tropieza con el expediente laboral de Gerardo. Con interés lo abre y copia en un papel la dirección, acomoda todo en orden y guarda la nota para usarla si es necesario algún día.

Sale del archivo cuando entra Doña Leonor con rostro descompuesto de dolor pidiendo hablar con su hijo. Iris le informa que está en una junta, la nota muy mal por lo que ofrece una taza de té pero la mujer enérgica la rechaza pidiendo ver a su hijo esperando a que termine sus ocupaciones.

En su departamento, Elena recibe la visita de Alonso (quién va con curaciones y vendas en la cara por el trancazo que le acomodo Cárlos). Acude al llamado de su amiga que le cuenta todo el pleito, las lágrimas de la chica conmueven a Alonso que promete que ese mal entendido se aclarará aunque tenga que descubrirle a Cárlos su realidad.

Pero, en ese instante, en un lujoso penthouse de la zona de Polanco, Cárlos traspasa la puerta del elevador que conecta al inmueble donde el buen gusto y la limpieza imperan. Hasta él acude vestida en transparente bata Haydee (esposa de Ricky, el matrimonio swinger). La mujer le da la bienvenida abrazando al chico para provocarlo con sus encantos.

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