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lunes, 27 de agosto de 2012

Diabetes y sexualidad. Hay que perder el miedo*


Leonardo Bastida Aguilar
México DFagosto 27 de 2012.
La pérdida de firmeza en las erecciones, la resequedad vaginal, dolor al momento de tener relaciones sexuales en hombres y mujeres, así como la pérdida de apetito sexual pueden ser síntomas de diabetes y no consecuencias "propias" de la edad.
 
En México, la diabetes mellitus tipo 2 afecta a ocho millones de personas con un incremento de 10 por ciento anual y una prevalencia de 14 por ciento. Estimaciones de la Secretaría de Salud indican que en 25 años podrían ser más de 25 millones las personas afectadas por esta enfermedad crónica en la que el páncreas no produce suficiente insulina o no puede utilizarla adecuadamente.
 
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, la diabetes es la primera causa de muerte por enfermedades crónico degenerativas en México, y en América Latina es la tercera, por lo que en conjunto con el sobrepeso y la obesidad representan graves problemas para los sistemas de salud regionales. Los reportes del organismo indican que las cifras se incrementan a partir de los 30 años, aunque cada vez se registran más casos en menores de esa edad.
 
Este padecimiento, comúnmente asociado con daños al corazón, al riñón y a los nervios, con posibilidades de causar ceguera o amputación de miembros en caso de complicaciones, pocas veces es relacionado con la falta de sangre en el pene o con infecciones vaginales causadas por la resequedad en la zona genital femenina.
 
En el caso de los hombres, el padecimiento más común es la disfunción eréctil en distintos grados o la disminución de libido. También se presentan casos de eyaculación precoz o de eyaculación retrógrada, es decir, cuando el semen se va alrededor de la vejiga en lugar de salir después de un orgasmo, aunque esto sucede en muy raras ocasiones. Más común es la presencia de disminución en el volumen de eyaculación del individuo. Cifras proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud indican que al menos 30 por ciento de los hombres con alguna disfunción sexual padecen diabetes y lo desconocen.
 
Mujeres, más vulnerables
 
Un artículo recién publicado en la revista Obstetrics and Gynecology reveló que el tratamiento con insulina provoca un mayor riesgo en mujeres de tener complicaciones de lubricación y orgasmos durante una relación sexual.
 
El estudio realizado en 2 mil 270 mujeres de entre 40 y 80 años de diferentes grupos étnicos demostró que si bien el deseo sexual de la mujeres no disminuye cuando están enfermas de diabetes, sí tienen mayor insatisfacción sexual debido a los cambios sufridos en los tejidos urogenitales, los cuales afectan la lubricación o alteran la respuesta de la excitación sexual.
 
Además la autora, Alison J. Huang, explicó que 80 por ciento de las entrevistadas señalaron no haber podido alcanzar un orgasmo últimamente.
 
La vulnerabilidad de las mujeres a este padecimiento no es exclusiva del ámbito de la sexualidad. La Dirección General de Información en Salud de la Secretaría de Salud reporta 39 mil 913 muertes de mujeres por diabetes mellitus al año, mientras que para los hombres se registran 33 mil 265 defunciones.
 
A perder el miedo
 
En la vida cotidiana, pocas veces se pone atención a la vida sexual, explica Enrique Caballero, investigador y docente del Centro de Diabetes Joslin de la Universidad de Harvard. Sin embargo, al menos 50 por ciento de las personas con diabetes reporta alguna disfunción sexual y pocas veces lo platica con su médico.
 
Entrevistado al finalizar su participación en el 10º Seminario Latinoamericano de Periodismo en Ciencia y Salud, celebrado en la Universidad de Columbia (UC) de Nueva York, con el apoyo del Instituto de las Américas, el titular del programa de atención a pacientes de origen hispano en el Centro Joslin indicó que las personas pocas veces hablan del tema con su médico, lo cual es contraproducente pues, aseguró ,"mediante un control del padecimiento el paciente puede recuperar una vida sexual placentera".
 
A pesar de esto, mencionó, el paciente debe saber que se pueden dar tratamientos como vasodilatadores para lograr erecciones más duraderas, o bien, sugerir la utilización de lubricantes hechos a base de agua para reducir el dolor y la fricción durante el coito. Lo más importante, añadió, es que estas o cualquier otra alternativa debe ser supervisada por un médico.
 
Sin embargo, reconoció que en muchas ocasiones el paciente tiende a dejar avanzar la enfermedad y esta daña el sistema cardiovascular, por lo que para el momento en que llega a la atención, aunque se controle no podrá erradicarse del todo la disfunción que presenta el paciente.
 
Para el médico egresado de la UNAM, el trabajo con mujeres es más complicado debido a que no reportan malestares en torno a su vida sexual y reproductiva, y en el caso de las mujeres jóvenes, se debe tener mucho cuidado en los casos de embarazo.
 
Al respecto, explicó que cuando una mujer presente sobrepeso y tenga antecedentes de familiares con diabetes puede desarrollar diabetes gestacional, la cual puede causar malformaciones congénitas en el producto, y una posterior diabetes en la madre, por lo que es recomendable que las mujeres conozcan sus niveles de glucosa antes del embarazo, y regresen a un peso adecuado después de este.
 
El investigador, galardonado con la medalla Gabino Barreda de la UNAM, enfatizó que es necesario saber si las mujeres son o no diabéticas al momento de embarazarse debido a que cuando una mujer tiene diabetes puede provocarle severos daños al producto y a ella misma ante la incapacidad de sus células para procesar la glucosa.
 
Para el especialista, lo más importante es que el paciente hable con el médico de todos los cambios que perciba en su cuerpo, incluyendo los relativos a su vida sexual, a fin de mejorar los tratamientos, estabilizar la enfermedad y devolver el vigor a su vida en todos los aspectos.
 
Así, el médico mexicano consideró que lo más importante en la prevención de la diabetes es la modificación de los estilos de vida de las y los mexicanos mediante el fomento de la práctica diaria de ejercicio, una alimentación balanceada, disminución en las porciones de alimentos, la revisión médica de los niveles de azúcar en el organismo, y en caso de presentar alguna disfunción sexual, mencionarlo inmediatamente al médico.
 
*Publicado en el número 193 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 2 de agosto de 2012
 
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