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domingo, 10 de febrero de 2013

Sería monstruoso un intercambio de Cassez por mis hijos: Maude Versini




Sería monstruoso un intercambio de Cassez por mis hijos: Maude Versini
Sanjuana Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de febrero de 2013, p. 10
¿Fue un intercambio entre países la excarcelación de Florence Cassez a cambio de la permanencia en México de los tres hijos de Arturo Montiel? Esa posibilidad es uno de los grandes temores de la francesa Maude Versini, madre de los pequeños retenidos por el ex gobernador del estado de México:Sería monstruoso hacer un intercambio así. Perdería a mis hijos y no los puedo perder. Voy a seguir luchando por ellos hasta que me muera. Los voy a recuperar a como dé lugar.
Versini ha pasado los últimos 14 meses sin ver a sus hijos. Sus días se prolongan en la angustia y la desesperación por la lentitud de la justicia mexicana, que en un principio le dio la razón y ahora avanza a paso de tortuga para devolverle a sus pequeños.
La llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia podría significar también el beneficio judicial a Montiel para concederle la patria potestad de sus hijos a cambio de la entrega de Florence Cassez: Sería una jugada muy injusta. Se demostró mediante los juicios en México y del procurador de Justicia de Francia que yo no tenía nada que ver con el maltrato argumentado y que no era justificado. Se ha demostrado tanto en México como en Francia que yo no soy una mala madre y que amo a mis hijos, dice a La Jornada.
Versini se resiste a creer que ambos países hayan hecho un acuerdo extrajudicial sobre su caso, pero sabe que cualquier cosa puede pasar: Los franceses no creo, aunque todo puede ser posible. La verdad no sé. No podré estar segura jamás. Lo que me da miedo es que el licenciado Montiel haya metido la mano en este procedimiento judicial. Temo que estos juicios no sean imparciales.
Sabe que existe gran influencia de su ex marido sobre Peña y que puede existir un acuerdo de Estado por encima de lo legal: Es su mentor político. Tengo miedo, porque Montiel siempre ha tenido el brazo muy largo. Tengo miedo porque hay un vínculo entre Montiel y la cúpula de los priístas. Estoy angustiada porque temo que ejerza presiones. Temo no tener un juicio transparente, honesto.
Dice que ambos países deberían respetar los convenios internacionales y apegarse a la ley: Aunque les cueste trabajo devolvérmelos porque son hijos de Montiel, habrá que hacerlo. Ni modo. Aunque lo quieran apoyar, no pueden dejar que esos niños se queden con un padre que los ha retenido de manera ilegal.
Ruptura y retención
Maude Versini conoció a Montiel en 2001, cuando lo entrevistó para un reportaje especial. Un año después, el 23 de junio de 2002, se casó con él cuando era gobernador del estado de México. De esa unión nacieron en Huixquilucan, estado de México: Adrián y Sofía (23 de marzo de 2004) y Alexi (21 de julio de 2005).
Tras cinco años de matrimonio, el 29 de noviembre de 2007, se divorciaron y se acordó la custodia a la madre con domicilio principal en París. Su padre los vería durante las vacaciones. Y así fue hasta diciembre de 2011, cuando Montiel, de manera unilateral, decide retener a los niños con el argumento de supuesto maltrato de la madre a los hijos.
Los testimonios de las niñeras contratadas por el mexiquense fueron fundamentales: Fue una mentira. No voy a maltratar a mis hijos delante de niñeras que fueron escogidas por mi ex marido. Es una barbaridad.
Y así lo demostró tras una investigación y cientos de testimonios. En marzo pasado, el procurador general de Justicia de Francia descartó situación de maltrato. La estrategia de Montiel, cuenta Versini, es en realidad una venganza, porque ella no ha querido regresar con él:Fue una trampa que armó. Me dejó creer que teníamos una buena relación. Me dejó creer que estaba contento cuando nació mi hija. Me dejó creer que estaba contento con su vida. No sé si todo esto es su venganza por haberlo dejado y por haberme regresado a vivir a Francia.
Asegura que sus hijos, que nunca los vieron juntos, le decían que regresara con su papá: “Mis hijos me decían: ‘Mamá, ¿por qué no te regresas a vivir con papa?’ Cuando me separé los grandes tenían dos años y Alexis uno. Imagino que eso se los dice Montiel. Él me lo estuvo diciendo muchas veces al teléfono. Me hizo proposiciones para volver. Me decía: ‘¿Por qué no empezamos de nuevo todo?, ¿por qué no lo intentamos de nuevo?’ Él ya estaba casado y yo también. Le decía: ‘eso ya terminó’. Nunca le di esperanzas.”
Montiel se volvió a casar después del divorcio. En 2009 ella se casó con Philippe Lancry, con quien tuvo a su hija Tara, actualmente de cuatro años: “Desde que he vuelto a hablar con los medios, el señor Montiel ya no me quiere pasar a mis hijos. Me castiga. Cada vez que abro la boca, cada vez que hago una declaración se molesta y ya no me toma las llamadas. Yo llamo diario para hablar con mis hijos y no me contesta. Le escribo mails y los guardo para mis hijos. Quiero que sepan cuánto he luchado por ellos. Todo lo que hago lo guardo como prueba; testimonios para mis hijos, para cuando estén más grandes y puedan entender exactamente lo que ha pasado. Lo que me está haciendo vivir es monstruoso, de verdad. Ya no sé qué hacer”.
Política y justicia
Los niños viven en una casa de Montiel denominada Los Encinos, en el kilómetro 44.5 de la carretera México-Toluca, municipio de Lerdo, estado de Mexico.
Versini buscó al Ministerio de Justicia francés para denunciar el secuestro y empezó un juicio internacional en marzo pasado en un tribunal federal de Toluca. En mayo ganó el juicio y se ordenó a Montiel regresar a los niños a Francia, pero él apeló. En julio pasado, Versini ganó el juicio de apelación, pero Montiel se amparó en agosto.
Desde entonces, la audiencia para ese amparo ha sido pospuesta. La última fecha será el 20 de febrero: “Creo que en un principio no pudo hacer nada, porque gané en las dos primeras instancias. Fue transparente y leal la juez. Pero desde agosto estoy atrancada, totalmente perdida, esperando para que me den fecha para la audiencia y para que traten mi asunto que se ha convertido en la papa caliente de la que nadie quiere hablar ni ver. Cuando vino Peña a París me pregunté si tocó el tema: Les devolvemos a Florence Cassez, pero nos quedamos con los niños de Versini y Montiel, dice.
El miércoles 7 de febrero sostuvo una reunión con el equipo del presidente François Hollande: Eramos 12 en una mesa hablando de mi asunto. Yo les comenté mis miedos, y ellos lo descartaron, pero claro, tampoco me lo van a decir, si así fuera. Me dijeron que, al contrario, que habían tocado mi tema y dicho y mostrado su preocupación por el asunto Versini-Montiel, y que el señor Peña había comentado que era un asunto estrictamente privado, pero que apuntaban y anotaban y se quedaba como asunto pendiente, pues.
Sin embargo, Versini no ha podido hablar ni con Hollande ni con Peña: Su director de Comunicación me aseguró que el presidente francés seguía mi caso de cerca. Que no me iba a abandonar, que estaba muy pendiente de todo.
El lado oscuro
Versini asegura que ella se casó con un Montiel diferente, quien cambió recientemente: “Cuando me dicen ‘tú sabías con quién te casabas’. Pues no. Yo me casé enamorada de un hombre distinto. No conocía el lado oscuro de Arturo. Ese lado lo conocí después. De hecho, después de cuatro años separados con nuestras vidas rehechas, yo no hablaba mal de él. Descubrí la otra faceta de Montiel apenas.
–¿Usted no vio el lado oscuro de Montiel antes de casarse?, por ejemplo, ¿no vio su enriquecimiento ilícito?
–Yo lo conocí con ese patrimonio en 2002. Ya era gobernador y tenía cierto nivel de vida. Quizás la gente que lo conocía antes puede decir oh là là, si se enriqueció muchísimo. Yo lo conocí ya rico, entre comillas.
–¿Por qué cree que le está haciendo esto?
–No sé qué busca este señor: ¿vengarse?, ¿recuperarme?; no sé si es su amor propio y su voluntad de hacerme daño, lastimarme. Es insoportable. Es un infierno. Es como un túnel del cual no salgo y no veo ni siquiera la luz. Estoy totalmente en la oscuridad. Vivo pensando a veces que nunca los volveré a ver.
Entre sus mayores preocupaciones es que Alexi es autista y necesita cuidados especiales: Es un niño que necesita a su mamá. Lo vi de lejos cuando fui a buscarlo al colegio y le dio miedo verme. Le han dicho tantas cosas horribles de mí, que se espantó. Eso me destroza. Vivir esto es terrible.
Lo peor, dice, es que Montiel prácticamente no está con ellos, los deja con niñeras, hermanas y otros parientes. Su intranquilidad es que ambos tienen distintas formas de educar: El papá los ha comprado. Les compra todo lo que quieren. Cosas que yo no quería ofrecerles. Yo eduqué a mis hijos con muchas reglas, disciplina y valores: el esfuerzo, el trabajo, el respeto. Yo no quería pudrir a mis hijos como muchas veces las personas con dinero y poder económico hacen. Ahora viven con el papá en México y es el Club Med. Les compra todo lo que quieren. ¿Cómo voy a luchar?... Yo no tengo cocineros, meseros, choferes, guardaespaldas. Yo tengo una vida normal en Francia.
Insiste: Lo único que quiero es un juicio honesto, transparente, leal. No quiero que Montiel intente comprar a nadie, ni presionar. Busco justicia. Justicia se hizo en Francia, donde declararon que nunca maltraté a mis hijos y, si fue así, quiero que me los devuelvan

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