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miércoles, 24 de julio de 2013

En Chenalhó, semillas de violencia y odio


En Chenalhó, semillas de violencia y odio
Hermann Bellinghausen
 
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de julio de 2013, p. 19
Las Abejas de Acteal sostuvieron que los hechos en el ejido Puebla (municipio de Chenalhó, Chiapas), donde hay una presunta disputa por el terreno que ocupa hace décadas una ermita católica, son un mensaje de odio y de violencia. Evangélicos priístas, vinculados con los paramilitares que perpetraron la masacre de Acteal, detuvieron este sábado con violencia y entregaron a las autoridades judiciales a Mariano Méndez Méndez, Luciano Méndez Hernández y Juan López Méndez, acusándolos decontaminar el agua de la comunidad, hecho que no se ha confirmado.
Macario Arias Gómez, quien junto con Francisco López Santiz está amenazado de muerte por las autoridades priístas, dijo a La Jornadavía telefónica que los detenidos se encuentran fuertemente golpeados pero no en la cara, sino en las costillas y la espalda, que los ministerios públicos y los abogados no pueden ver.
Los priístas responsabilizan a Arias Gómez de que haya problema por una ermita que nunca antes estuvo en disputa, en una comunidad donde predominan otras iglesias cristianas, pero sólo un grupo de evangélicos oficialistas, de manera indebida, se opuso a que los católicos redificaran su recinto de culto; finalmente se apoderaron del predio y metieron presos a dos indígenas, bases de apoyo del EZLN, y a un vecino que los defendió.
Arias Gómez relata que luego de desatarse el rumor de que el agua del poblado estaba envenenada, Mariano Méndez fue a revisar su tanque, y allí fue que lo agarraron, lo golpearon y lo acusaron. Según otros testimonios, posteriormente los priístas vaciaron todos los tanques de almacenamiento, dejando sin agua a la comunidad y desapareciendo la posible evidencia.
Por su parte, la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas sostuvo: La impunidad en el caso Acteal, y sobre todo la excarcelación de los paramilitares autores de la masacre, ha generado más violencia. Es precisamente lo que está pasando en la Colonia Puebla, porque los paramilitares ya vieron que robar y matar no es castigado, al contrario, reciben premios del gobierno.
La organización tzotzil apunta: La impunidad sólo genera más conflictos y muertes. La estrategia de contrainsurgencia del ex presidente Ernesto Zedillo ha dejado una herencia de dolor y de violencia. Y es precisamente lo que se sigue alimentando en Puebla. La violencia de las autoridades comunitarias, al destruir la obra de reconstrucción de la ermita católica el jueves 18, y la agresión y tortura física a tres personas el día 20, es un mensaje claro de odio y de violencia.
Las Abejas subrayan que las autoridades del lugar en vez de resolver el conflicto por la vía del diálogo y como hermanos tzotziles, recurren a la violencia, tal como en 1997 las mismas autoridades de esa comunidad golpearon a nuestros compañeros; lo que pasa es parecido a cómo se fue agravando el problema de 1997 (que culminó con la masacre de Acteal).
El nuevo conflicto, concluye la organización, tiene que ver con la impunidad y la injusticia que imparte el mal gobierno, y propone: Mientras se resuelve la disputa del terreno, las autoridades tienen que castigar a los responsables de la agresión contra los detenidos, quienes deben ser liberados. Y si les pasa algo a sus compañeros de Las Abejas, los responsables serán el comisariado ejidal y demás autoridades comunitarias, así como los gobiernos municipal, estatal de Manuel Velasco Coello y federal

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